Vivir Ligero

Cómo ser más feliz mediante el minimalismo

Guía para empezar con el minimalismo

Guia minimalismo

Si estás leyendo esta entrada probablemente ya sepas qué es el minimalismo y sus beneficios. En esta breve guía mostraré algunos consejos sobre cómo podemos empezar a deshacernos de todas aquellas posesiones materiales que no contribuyen a nuestra felicidad. He estructurado la guía por temática en lugar de espacio de la casa (excepto la cocina), ya que nos da igual en qué lugar se encuentre el objeto. Antes de nada, me gustaría aclarar que cuando me refiera a deshacerme de algún objeto me refiero a donarlo, venderlo o reciclarlo. ¡Empecemos!

Cogiendo inercia

Es muy importante ser plenamente consciente de que estamos rodeados de cosas que no necesitamos y que probablemente la mayoría de ellas ni siquiera nos aportan nada. Con este propósito te invito a que cojas ahora mismo 5 objetos y te deshagas de ellos. Lo que sea: un jersey que no te pones, un libro que no te has leído ni nunca lo harás, aquél souvenir tan feo, un táper que nunca usas, etc. ¿A que no ha sido tan difícil? No solo has ganado espacio sino que te has hecho un poco más libre. ¡Sigamos!

Decoración y objetos no funcionales

No se trata de deshacernos de todo aquello que no tenga una utilidad práctica, sino de todo aquello que no contribuya a nuestra felicidad. Un cuadro puede alegrarnos cada vez que lo veamos y por lo tanto cumpla un cometido. Pero antes de sopesar qué contribuye y qué no a nuestra felicidad, reunámonos todo estos objetos: ve habitación por habitación y coge todo aquello que no esté en cajones, sea visible y no sea útil y ponlo en el mismo lugar.

¿Por qué es importante retirar los objetos de su sitio? Pues porque nos hemos acostumbrado a ellos y hasta que no los saquemos de allí no podremos hacer una valoración justa de ellos.

Ahora viene la parte divertida: ¡deshazte de todo lo que no te encante! No te pongas excusas. ¿Si algo no te gusta qué más da quién te lo haya regalado? Obviamente todo aquello que tenga un gran valor sentimental puede tener una consideración aparte. Ahora tu casa ya tiene otro aire, menos distracciones y lo que te distrae tiene un propósito. ¡Continuemos!

Ropa y calzado

Deshacernos de ropa y calzado puede resultar muy difícil para algunos pero os aseguro que será muy liberador. Cuando se trata de valorar objetos que cumplen algún cometido siempre resulta más fácil. Tan solo hemos de preguntarnos: ¿lo usamos?. Empecemos.

Pon toda tu ropa encima de la cama agrupada por estación o cometido: separa la ropa de verano de la de invierno, y también toda aquella que uses en determinadas ocasiones especiales. Haz lo mismo con los zapatos.

Ahora viene la parte donde hay que ser muy honestos con uno mismo. Empieza cogiendo toda aquella ropa de la temporada actual que te hayas puesto en las últimas dos semanas y guárdala de nuevo. Sigue con la ropa de las otras estaciones y guarda solo aquella que te hayas puesto más de 3 veces en el último año. Finalmente, haz otro acto de honestidad y guarda aquella ropa de eventos especiales que estés convencido de que te volverás a poner. Haz lo mismo con los zapatos.

¿Qué hago ahora con toda la ropa que no he guardado? No, no la guardas de nuevo. La donas, regalas, o vendes (lo que prefieras). Piensa en todo el tiempo que ganarás cada vez que te quieras vestir y solo tengas ropa que te encanta. También piensa que seguro que aún te puedes deshacer de mucha más ropa, pero eso lo podemos dejar para otro día. ¿Cómo te sientes? ¡Sigamos!

Libros

Deshacerse de libros puede llegar a convertirse en una tarea muy difícil. Idealmente, siendo coherentes con lo expuesto más arriba, deberíamos desprendernos de todos aquellos libros que ya no nos resulten útiles o no tengan valor sentimental. Sin embargo, entiendo que para todo aquellos aficionados a la lectura, los libros sean más bien una colección.

Si consideras tus libros como una colección te propongo lo siguiente: deshazte de todos aquellos libros que no te hayas leído ni (honestamente) te vayas a leer. También de todos aquellos libros que te hayas leído pero que no tengas intención de leerlos otra vez ni tampoco les tengas ningún aprecio.

Si por lo contrario, no ves tus libros como una colección y eres más práctico. Te invito a que te deshagas de todos aquellos libros que no te vayas a leer más ni que te sean útiles.

También una buena práctica es disponer de un lector de libros electrónico, pero eso ya es más personal. Quizá lo que más te puede ayudar es plantearte la siguiente cuestión: ¿Para qué quieres los libros, para leerlos o para mostrarlos? ¡Ya queda menos!

Cajones y almacenaje

Esta es fácil. Coge todo lo que tengas en cajones, mesita de noche, armarios, debajo la cama, o dónde sea y ponlo al suelo de una habitación (ignoremos la cocina de momento). Ahora, objeto por objeto pregúntate si te es útil o tiene algún valor sentimental. Si la respuesta es sí a alguna de las dos preguntas, guárdalo, sino deshazte de él. ¡Una, dos, o tres toallas pueden ser útiles, la décima seguro que ya no lo es tanto! cuidado con los duplicados.

Para juzgar la utilidad quizá lo más sencillo sea preguntarte si ese objeto lo has usado en el último año, si la respuesta es no, probablemente cualquier justificación posterior será una excusa. Respecto a material caro que se usa muy de vez en cuando, si honestamente crees que lo volverás a usar, no hay problema en guardarlo, si tienes dudas piensa que ese material seguramente se puede alquilar cuando lo necesites. ¡Recuerda que también puedes vender todo aquello que te deshagas!

Objetos de cocina

Esta es aparentemente complicada. Digo aparentemente ya que de entrada todos los utensilios y objetos de cocina tienen una utilidad, pero eso no quiere decir que los usemos. Quizá la mejor manera sea evaluarlo por uso: ¿Realmente lo usamos? Por ejemplo, ¿necesitamos tantos tápers, tazas, o cubiertos? Ve cajón por cajón, armario por armario y evalúa cuánto usas cada uno de los objetos. Porque en el pasado te pareciera buena idea comprar el equipo entero de cocina al vapor no quiere decir que debas cargar con su peso toda tu vida si ya no lo usas.

Intenta pensar en lo reconfortante que es tener solo cosas que usas y lo fácil que te será encontrarlas o acceder a ellas sin tener que apartar otros cacharros. ¡Al lío, casi lo tienes!

Comentario final

En esta breve guía hemos visto cómo podemos empezar a deshacernos de todo aquello que no aporta nada en nuestras vidas y que además nos ocupa espacio tanto físico como mental.

Pero no nos agobiemos. La transición al minimalismo es algo gradual e iterativo. Y no solo eso, sino que nuestra visión de una vida minimalista irá evolucionando con el tiempo. Objetos que nos parecían imprescindibles, luego no lo serán. Quizá pueda ayudarte recordar los importantes beneficios que tiene un estilo de vida minimalista.

Por supuesto es tan importante deshacernos de lo que sobra cómo evitar que entren más objetos. A la hora de adquirir cualquier bien material debemos intentar reflexionar sobre si lo necesitamos o si contribuye a nuestra felicidad. Si la respuesta es no a las dos preguntas debemos evitar que entre a nuestra casa.

Te invito a que reflexiones cómo te has sentido después de liberarte de todo lo que sobraba. Seguro que no ha sido tan difícil y que ahora te sientes un poquito más libre.

   

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