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Cómo ser más feliz mediante el minimalismo

Mis 3 hábitos minimalistas

habitos minimalistas

Muchas veces nos marcamos objetivos poco realistas que terminan en frustración. Estos objetivos pueden ser metas profesionales o personales que a veces acaban siendo demasiado ambiciosas. Éstas nos generan estrés y ansiedad, y muchas veces no nos permiten disfrutar del camino.

Por este motivo, no debemos plantearnos objetivos sino hábitos. Los hábitos tienen como gran ventaja que nos permiten disfrutar mucho más del presente. Si nuestro hábito es salir a correr dos días a la semana, probablemente seamos capaces de disfrutar mucho más del momento. Por contra, si nuestro objetivo es correr media maratón, nuestra cabeza no estará en el momento sino en cómo progresamos hacia el objetivo.

Del mismo modo, nos podemos marcar objetivos minimalistas. Este mes no me compraré nada de ropa. En mi armario no habrá más de 30 prendas. Este año no compraré nada por Internet. Y un largo etcétera. Metas de este tipo pueden ser muy motivantes al principio, pero a la larga nos generarán insatisfacción. Ya sea porque necesitaremos una voluntad de hierro o porque cederemos y fracasaremos en alcanzar el objetivo.

Lo que yo te propongo es pensar en hábitos y no en metas. ¡Es mucho más sano! Al final se trata de ser más felices y no de estresarnos más todavía. A continuación te propongo 3 hábitos que sigo en mi estilo de vida minimalista. ¡Te invito a que los pruebes y a que extiendas esta lista con los tuyos!

1 – No comprar compulsivamente

Somos minimalistas y conocemos sus beneficios pero de vez en cuando también compramos. ¡No somos tan raros!

Lo importante no es no comprar sino comprar solo aquello que nos vaya a hacer más felices. Con este propósito debemos considerar cada artículo que vayamos a comprar meticulosamente. No queremos comprar algo que luego no usaremos o no nos haga sentir bien. Queremos desprendernos de todo lo que se interpone entre nosotros y nuestra felicidad. No queremos ningún lastre material.

La dificultad reside en saber esquivar todas las artimañas que nos empujan a comprar. Un buen hábito minimalista reside en no comprar compulsivamente. El reto se encuentra en que muchas veces no sabremos que nuestra compra ha sido compulsiva hasta que ya la hayamos hecho. Pero hay una solución muy fácil. Posponer cualquier compra un tiempo prudencial.

Recordemos que necesitamos muy poco para ser felices. ¡Por lo tanto no nos viene de unos días! Si después de esperar seguimos pensando que el artículo que queríamos comprar aún nos resultará de mucha utilidad, entonces adelante. De lo contrario, nos hemos librado de una compra compulsiva.

Además, habremos conseguido evitar reforzar nuestra sed de consumo. Si cada vez que queremos algo lo compramos nuestra adicción consumista incrementa. De lo contrario, cada compra pospuesta o no completada contribuirá a nuestro desapego consumista.

2 – Cuestionarnos la contribución de todo aquello que poseemos

Si queremos mantener nuestro hogar libre de objetos superfluos no nos podemos despistar. Cada objeto que poseamos y no tenga una contribución positiva a nuestra felicidad será un lastre para la misma. Nos distraerá de lo esencial y de lo que verdaderamente nos importa. Lo tendremos que mantener. Ocupará espacio. Y al final, nos recordará que nunca debimos haber perdido el tiempo comprándolo.

Por lo tanto, un buen hábito minimalista es no dejarnos nunca de preguntar si lo que poseemos se merece estar en nuestra casa. Con este hábito no necesitaremos de grandes purgas, con el tiempo y de manera natural nos habremos deshecho de todo lo que nos sobra. Además, este hábito es muy útil si tenemos en cuenta que nuestro estilo minimalista irá evolucionando con el tiempo.

3 – Mantener un flujo negativo de posesiones

El tercer y último hábito es muy sencillo. Consiste en no dejar entrar nada en nuestro hogar sin que antes haya salido nada por él. El mayor beneficio de este hábito es que mantener un estilo minimalista no requerirá grandes esfuerzos si lo hemos alcanzado previamente. Tan solo tendremos que mantener el balance de pertinencias.

Por supuesto, para mantener el flujo constante debemos usar objetos del mismo tipo. ¡No vayamos a colar unos tejanos a cambio de un clip!

Y estos son mis 3 hábitos minimalistas. Sin embargo, si solo pudiera quedarme con una cosa de este artículo no sería ninguno de los hábitos expuestos, sino el pensar en hábitos en vez de objetivos. ¿Cuáles son tus hábitos que contribuyen más a tu bienestar?

   

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